En el siglo XIX uno de los sueños y movimientos fundadores que consolidaron por igual a Canada y a los Estado Unidos fue la ocupación del Oeste y comunicarse con rapidez de Océano a Océano, desde la costa Atlántica hasta Vancouver o hasta San Francisco, California.La construcción de los ferrocarriles continentales fueron tareas colosales para su época y permitieron consolidar a los dos países (claro que a expensas de la destrucción de las culturas tradicionales-indígenas).
Actualmente se ha mencionado como un proyecto del siglo XXI la construcción de trenes de alta velocidad en Canada, en los corredores Quebec-Windsor que incluirían Montreal, Ottawa y Toronto hasta Detroit. Otros posibles corredores que se mencionan son Calgary-Edmonton y Vancouver-Calgary el proyecto tiene décadas en estudio pero es posible que finalmente se logre iniciarlo en los próximos años.La inversión sería gigantesca y llevaría por lo menos una o dos décadas realizarlo.
Los trenes de alta velocidad ya son una realidad en Japón, China y en Europa, simplemente es algo que no ha sucedido en Norteamérica y no por falta de tecnología sino por diversos intereses que han privilegiado el trasporte terrestre por carreteras, impulsando el uso de tráilers y de automóviles, que son mucho menos eficientes que los trenes.
En Canada la empresa Bombardier líder en aeronáutica y transportes con sede en Montreal ya construye trenes de este tipo, los “Acela” pero se venden fuera de Canada.
Seria increíble poder transportarse entre Toronto y Montreal en 90 minutos o hacer menos de una hora entre Calgary y Edmonton. Se podría vivir en Ottawa-Gatineau y trabajar en Montreal o viceversa. Tener reuniones y regresar fácilmente el mismo día. El turismo se incrementaría notablemente y disminuiría el consumo de combustibles ya que casi todos estos trenes son eléctricos.
Creo que es importante que se realicen este tipo de proyectos que son grandes retos para los países, ya que los unen, impulsan su creatividad, refuerzan su identidad y orgullo nacional, promueven el desarrollo tecnológico, generan empleos y proveen de mejores infraestructuras para seguir desarrollándose. Como lo fue el proyecto espacial americano de los 60’s o los trenes continentales hace 150 años.
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Lo que aquí es un lejano sueño en otros países lo viven ya como algo cotidiano, en verano hicimos un viaje muy interesante y tuvimos nuevamente la oportunidad de viajar en el famoso TGV (Train à Grand Vitesse).
Aquí estábamos a punto de abordar un TGV en la Gare du Nord, había ocho alineados esperando salir:
Durante más de una hora estuvo desplazándose a su velocidad de crucero, “normal”, es decir a 310 km/h. es alucinante porque estas a nivel del piso, el paisaje cambia de manera vertiginosa, no lo crees, te quedas como niño pequeño pegado a la ventana admirándolo todo porque desaparece de la vista en segundos. Dentro de los vagones puedes caminar, vas muy cómodo en asientos muy amplios, puedes ir al bar por una bebida, te atienden excelente.El TGV tiene actualmente el récord de velocidad en rieles alcanzando más de 580 km/h.
Va tan rápido que al tomar fotos con mi celular es ‘scan’ de la cámara no alcanzaba a tomar la imagen a tiempo y los edificios cercanos ¡se captan INCLINADOS!!

































































































